miércoles, 10 de agosto de 2022

Revisando la Jungla

He vuelto a casa por unos días. Me da tiempo de relajarme. Ver alguna película. Aún me recrea. Diría que incluso ahora más que antes. 

No me gustan las pelis nuevas. No creo en ellas. Soy de las de antes. Un fan, cada vez más convencido. Un creyente. 

Me escondo en el cine para aligerar mis pesares cotidianos, que me asedian. Los invisibles más que los visibles. Como de costumbre. Ya sé que sirve para eso y nada más, así que me entrego más fácilmente. 

A veces, las noches son más especiales que los días. Mejores para ver cine. Revisar los clásicos de cualquier altura. Admirar en la distancia con un poco más de sinceridad que antes. 

Sé algo de cine. Estudié un poco. Pero nunca me atreví a intentarlo en serio. Hubo varias razones, pero quizá la que más destacaría es que me desanimé. 

El mundo abruma en todas sus variedades y eso se retrata con más o menos acierto en el cine. Nos recrea; nos calma. Nos sentimos identificados. Por fin, olvidamos la mentira (el truco, el invento) por un rato. Y volvemos a sentirnos más libres y dichosos. Ya basta. Lo merecemos. (?) 

La aventura es lo imprevisto. El héroe está forzado a arriesgar lo más preciado. El periplo se repite en el relato. Todo cobra el sentido que le damos. Importa si te importa a ti. 

Sin relatos nada tendría sentido. Estamos en el lado de las preguntas. Son lo que hay. 
Inventamos las respuestas. Tanteamos con cambiarlas. Las descubrimos diferentes. La vida sigue. 

Plano por plano, intento volver al sentido primero. Quisiera saber si alguna vez se perdió. Estar más seguro. Todos queremos respuestas. 

Tengo que rebajar el tono. No quiero, pero no hay más remedio. El miedo al ridículo gana terreno. La voz se amilana. Balbucea. 

Empiezas a ver con menos desprecio y más resignación el camino de todos. Tan lento como seguro. El aro por el que pasas ya es parte de ti. 

Por dentro no hay uno que no se sienta héroe. Porque el héroe es el sentido. El que lucha. El que sólo sigue adelante. Al que, si es verdadero, no vence ni la muerte. 

Todo está por perder, pero el sentido es más fuerte que eso. Más terco. Más esquivo. Fecundo en ardides

El héroe es sufridor. Conmueve su humanidad. Su temblor, pero no llega al patetismo. No. No hay lucha tan patética si es sincera. Sobre todo para el que pelea. 

Aún quieres hacer algo grande. Crece por dentro la inquietud incontenible. La brecha era real, porque se ensancha. Se abre dentro de ti. 

El vértigo por la aventura, por el abismo, la que pueda ser la última elección, basta para sacudir los cimientos del mundo. 






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